La familia es la primera institucion creada por Dios, disenada para multiplicarse y ser una bendicion. Descubre los principios biblicos que fortalecen tanto la familia natural como la espiritual, y aprende como tener una vision clara puede transformar tu hogar.
La Importancia de la Familia desde una Perspectiva Cristiana
La familia no es simplemente una construcción social o una convención humana. Desde el principio de la creación, Dios la estableció como la primera institución divina, un proyecto con propósito eterno que trasciende generaciones.
En este artículo, exploraremos los fundamentos bíblicos de la familia, los pactos que Dios ha hecho con las familias a lo largo de la historia, y los principios esenciales que pueden transformar nuestros hogares en espacios de crecimiento, amor y servicio.
El Origen Bíblico de la Familia
Cuando abrimos las páginas de Génesis, encontramos que antes de crear la iglesia, antes de establecer gobiernos o naciones, Dios creó la familia. Adán y Eva no fueron simplemente dos individuos; fueron el inicio de un proyecto divino.
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos" (Génesis 1:27-28).
La familia fue diseñada para:
- Multiplicarse y ser bendición: A través de la familia, Dios llena la tierra de vida y de Su gloria.
- Ejecutar los planes de Dios: Las familias levantan generaciones que conocen y sirven al Señor.
- Cumplir Su propósito: Cada hogar tiene un llamado específico dentro del gran plan de Dios.
Los Pactos de Dios con las Familias
A lo largo de la Biblia, vemos que Dios no solo trata con individuos, sino que hace pactos con familias enteras.
El Pacto con Noé
Cuando el diluvio destruyó la tierra, Dios no solo salvó a Noé, sino a Noé y a su familia (Génesis 7:1). El arcoíris se convirtió en la señal visible de Su pacto de no destruir más la tierra con agua.
Pero también vemos una lección importante en la historia de Cam, quien deshonró a su padre Noé, mientras que Sem y Jafet lo cubrieron con respeto. Esto nos enseña la importancia de honrar a los padres y las consecuencias espirituales de la deshonra dentro de la familia.
El Pacto con Abraham
Dios llamó a Abraham desde Ur de los Caldeos para formar de él un pueblo. La circuncisión se estableció como señal del pacto, y Dios declaró:
"Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra" (Génesis 12:2-3).
Tu familia puede ser parte de esa promesa si camina en fe y obediencia.
Familia Natural y Familia Espiritual
Como creyentes, pertenecemos a dos familias: la familia natural y la familia en la fe.
Lo que comparte la familia natural
- Sangre: Compartimos el mismo ADN, la misma herencia biológica.
- Nombre y apellido: Nos da pertenencia, historia y reconocimiento.
- Principios y valores: En casa aprendemos lo que está bien y lo que está mal.
Lo que comparte la familia espiritual
En Cristo, compartimos algo aún más profundo:
- La sangre de Cristo: Es la sangre del nuevo pacto que nos limpia, nos perdona y nos hace hermanos en la fe.
- Identidad de hijos de Dios: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).
- Real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido (1 Pedro 2:9).
En la familia natural compartimos apellido; en la familia espiritual compartimos el Nombre sobre todo nombre: Jesucristo.
Principios Fundamentales para una Familia Fuerte
La Palabra de Dios nos revela principios esenciales que fortalecen nuestros hogares:
1. Amor
El amor es la base fundamental que mantiene unida a la familia. No se trata de un amor romántico pasajero, sino del amor ágape que describe 1 Corintios 13: "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia… no busca lo suyo… todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."
2. Compromiso
La familia requiere responsabilidad, fidelidad y permanencia. En una cultura de lo desechable, Dios nos llama a ser fieles en nuestros compromisos familiares.
3. Respeto
Honrar a los padres, respetar al cónyuge, valorar a los hijos. El respeto mutuo es el fundamento de relaciones familiares saludables.
4. Obediencia
Los hijos deben obediencia a sus padres, y todos debemos obediencia a Dios. "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
5. Unidad
Jesús oró: "Padre, que sean uno, como tú y yo somos uno" (Juan 17:21). La unidad familiar es un testimonio poderoso al mundo.
6. Perdón
No hay familia perfecta. Las ofensas vendrán, pero la capacidad de perdonar, reconciliarse y seguir adelante es esencial para la salud del hogar.
La Visión Familiar: Habacuc 2:2
Uno de los pasajes más poderosos sobre la importancia de tener dirección clara es Habacuc 2:2:
"Y Jehová me respondió y dijo: Escribe la visión y declárala en tablas para que corra el que la leyere en ella."
Este versículo nos enseña tres cosas fundamentales:
- "Escribe la visión": No basta con tener buenos deseos. Necesitamos definir nuestro proyecto de vida familiar.
- "Declárala en tablas": La visión debe ser visible, clara y constante. Que todos en casa la conozcan.
- "Para que corra el que la leyere": La visión da dirección, velocidad y propósito. Sin visión, la familia se estanca.
"El que no sabe a dónde va, ya ha llegado."
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuál es tu proyecto de vida familiar?
- ¿Está Dios en el centro de tu matrimonio y de tu hogar?
- ¿Tienes una visión escrita para tu familia, con metas espirituales, emocionales y prácticas?
Identidad como Hijos de Dios
Romanos 8:15 nos recuerda:
"Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre!"
No somos huérfanos espirituales. Tenemos un Padre celestial que cuida, corrige, provee y ama. Llevamos el nombre de Cristo; lo representamos dondequiera que vamos.
Cuando entendemos que somos hijos, dejamos de vivir con miedo y comenzamos a vivir con confianza, identidad y propósito.
Llamado a la Acción
Te invitamos a dar pasos concretos para fortalecer tu familia:
- Escribe tu visión: Define qué quieres que Dios haga en tu familia este año. Incluye metas espirituales, emocionales y prácticas.
- Ora por tu visión: Preséntala delante de Dios. Declárala constantemente sobre tu hogar.
- Practica el amor: Sé paciente, bondadoso, tolerante. Recuerda que el amor "no busca lo suyo".
- Busca la unidad: Soportaos unos a otros. Evita divisiones, chismes y resentimientos.
- Mantén a Cristo como centro: Que Jesús sea el fundamento de tus decisiones, prioridades y relaciones.
Conclusión
La familia es un regalo y un proyecto divino que requiere amor, visión y compromiso para crecer, amar y servir. No es fácil, pero con Dios al centro, es posible.
Jeremías 29:11 nos da esperanza:
"Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis."
Dios tiene un plan para tu familia. Un plan de bien. Un plan de esperanza. Un plan que va más allá de lo que puedes imaginar.
Que tu hogar sea un lugar donde se practique el amor, se enseñe la Palabra, se ore juntos y se sirva a Dios con gozo. Una familia que crece, ama y sirve para la gloria de Dios.
Basado en el sermón "Una Familia para Crecer, Amar y Servir" predicado en Comunidad Cristiana de Guadalajara.
