El pastor José Miguel Minaya nos anima a confiar en Dios en medio de las dificultades, administrar bien lo recibido y mantener nuestro corazón preparado para la venida de Cristo.
En la prédica del domingo 9 de agosto de 2026, el pastor José Miguel Minaya compartió un mensaje de fe, perseverancia y gratitud, recordando a la iglesia que los procesos difíciles no significan que Dios nos haya abandonado. Por el contrario, muchas veces son precisamente esos momentos los que Dios utiliza para moldear nuestro corazón, fortalecer nuestra confianza y mostrarnos su fidelidad.
Dios sigue teniendo un propósito en medio del proceso
A lo largo del mensaje, el pastor habló desde su propia experiencia, recordando momentos de necesidad, carencias y dificultades que vivió desde su llegada a España. Compartió cómo hubo etapas en las que tuvo muy poco, pero también cómo pudo experimentar la provisión de Dios a través de personas que el Señor puso en su camino.
Su testimonio sirvió para enfatizar una verdad: las circunstancias no pueden impedir que el propósito de Dios se cumpla en nuestra vida cuando permanecemos fieles a Él.
El mensaje fue especialmente dirigido a quienes están atravesando procesos relacionados con la migración, la economía, el trabajo, la documentación, la familia o cualquier otra dificultad. La invitación fue a no perder de vista que Dios puede obrar aun cuando no entendemos lo que estamos viviendo.
No cuestiones a Dios por lo que estás atravesando
Una de las enseñanzas centrales de la prédica fue aprender a confiar en Dios durante los momentos de prueba. El pastor recordó que es fácil comenzar a cuestionar a Dios cuando las cosas no salen como esperamos, pero el proceso también puede convertirse en un espacio donde Dios se revela de una manera más profunda.
La Biblia muestra repetidamente cómo Dios sostuvo a su pueblo en medio del desierto, la escasez y las dificultades. De la misma manera, el mensaje recordó que nuestra confianza no debe depender de lo que tenemos, sino de quién es Dios.
Por eso, aun cuando haya poco, podemos agradecer; y cuando haya abundancia, debemos administrarla correctamente y compartir con otros.
Aprender a vivir con gratitud y buena administración
El pastor también dedicó parte de su mensaje a hablar sobre la administración de los recursos. Tener más no debe llevarnos al derroche ni a vivir de apariencias, y tener menos tampoco debe llevarnos a perder la esperanza.
La exhortación fue clara: debemos aprender a vivir de acuerdo con lo que tenemos, evitar convertirnos en esclavos de las deudas y administrar responsablemente aquello que Dios coloca en nuestras manos.
La buena administración no se limita al dinero. También incluye nuestras emociones, nuestras relaciones, nuestro tiempo y nuestra vida espiritual. Dios quiere que aprendamos a vivir con orden y libertad en todas estas áreas.
Nunca olvides de dónde Dios te sacó
Uno de los llamados más significativos del mensaje fue a recordar nuestro pasado sin vivir atrapados en él. Cuando Dios nos permite avanzar y alcanzar nuevas metas, existe el peligro de olvidar las dificultades que atravesamos y la mano de Dios que nos sostuvo.
Por eso, el pastor animó a la congregación a no olvidar de dónde Dios nos sacó. Quien ha experimentado la provisión y misericordia de Dios está llamado también a convertirse en una bendición para otros.
La prosperidad y las nuevas oportunidades nunca deberían producir orgullo, sino gratitud. Cuando Dios nos permite llegar a un lugar mejor, debemos recordar que todo lo que tenemos es también una oportunidad para glorificarlo y ayudar a quienes todavía están atravesando su proceso.
Nuestra prioridad debe ser Cristo
Hacia el final de la prédica, el mensaje tomó una dirección aún más profunda: no debemos permitir que las cosas materiales ocupen el lugar que le corresponde a Dios.
Una casa, un vehículo, un empleo, los documentos, los ahorros y otras necesidades son importantes, pero ninguna de ellas debe convertirse en nuestra prioridad absoluta. Todo lo terrenal es temporal, mientras que nuestra relación con Dios y la esperanza de la eternidad tienen un valor mucho mayor.
El pastor recordó a la iglesia que Cristo viene y que debemos estar preparados. Más que preocuparnos por las señales y acontecimientos que suceden en el mundo, nuestro enfoque debe estar en vivir cerca de Dios y mantener nuestro corazón preparado para su venida.
Servir a Dios por amor y gratitud
La prédica concluyó con un llamado a revisar las motivaciones con las que servimos al Señor. No debemos buscar a Dios únicamente por lo que Él puede darnos, sino servirle por amor, gratitud y reconocimiento de su fidelidad.
La invitación fue a poner primero el Reino de Dios y su justicia, confiando en que Él conoce nuestras necesidades y es capaz de proveer.
El mensaje del pastor José Miguel Minaya nos deja una pregunta para llevar durante toda la semana: ¿estamos más enfocados en lo que Dios puede darnos o en el Dios que ya ha sido fiel con nosotros?
Que nunca olvidemos de dónde Dios nos sacó, que aprendamos a confiar en Él durante cada proceso y que, cuando lleguen las bendiciones, nuestro corazón permanezca humilde y agradecido. Porque al final, lo más importante no es cuánto tenemos, sino permanecer cerca de Aquel que lo provee todo.
