Mensaje basado en el libro de Nehemías sobre la restauración de los muros caídos en nuestra vida. Así como Nehemías lideró la reconstrucción de los muros de Jerusalén, Dios nos llama a restaurar lo que está destruido: nuestra fe, nuestras familias, nuestras relaciones y nuestra vida espiritual. Un llamado a levantarnos con determinación, enfrentar la oposición y trabajar unidos como cuerpo de Cristo.
Notas del Sermón
Introducción
El libro de Nehemías nos presenta una de las historias más poderosas de restauración en la Biblia. Nehemías, un hombre común con un llamado extraordinario, se levantó para reconstruir los muros de Jerusalén que llevaban años en ruinas. Hoy, Dios nos hace el mismo llamado: restaurar los muros caídos de nuestra vida.
1. Reconocer que los muros están caídos
Nehemías 2:17 dice: «Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas del fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén». El primer paso para la restauración es reconocer con honestidad la situación actual. No podemos restaurar lo que no admitimos que está roto. Quizás hay áreas de tu vida — tu fe, tu familia, tus finanzas, tu salud emocional — que necesitan ser reconstruidas.
2. Levantarnos con determinación
Nehemías no se quedó llorando ante las ruinas. Después de orar y ayunar, se levantó con un plan. En Nehemías 2:18 leemos que el pueblo dijo: «Levantémonos y edifiquemos». La restauración requiere decisión, acción y fe. Dios ya ha puesto en tu corazón el deseo de reconstruir; ahora es tiempo de actuar.
3. Enfrentar la oposición con fe
Cuando Nehemías comenzó a reconstruir, enfrentó burlas, amenazas y conspiraciones. Sanbalat y Tobías intentaron detener la obra (Nehemías 4:1-3). Pero Nehemías respondió con oración y perseverancia. Cada vez que decides restaurar algo en tu vida, habrá oposición. Pero recuerda: «El Dios de los cielos, él nos prosperará» (Nehemías 2:20).
4. Trabajar unidos como cuerpo de Cristo
Nehemías 4:6 nos dice: «Edificamos, pues, el muro... porque el pueblo tuvo ánimo de trabajar». La restauración no es una tarea individual. Cada familia, cada sección del muro fue asignada a diferentes personas. De la misma manera, en la iglesia somos un cuerpo y cada miembro tiene un papel esencial. Juntos restauramos lo que individualmente parecería imposible.
5. La promesa de Dios para los restauradores
Isaías 58:12 declara: «Edificarás los antiguos escombros; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de viviendas en ruinas». Dios no solo nos llama a restaurar, sino que nos da una identidad: somos restauradores. Lo que hoy parece destruido, Dios lo puede levantar a través de nosotros.
Conclusión
Dios está buscando hombres y mujeres que, como Nehemías, se levanten con fe y determinación para restaurar lo que está caído. No importa cuánto tiempo lleven los muros en ruinas: con Dios, la restauración es posible. Hoy es el día de decir: «Levantémonos y edifiquemos».
Detalles
Pasaje Bíblico
Nehemías 2:17-20; Nehemías 4:6; Isaías 58:12
Fecha
15 de febrero de 2026
Predicador
Marcela Minaya
Duración
56:20